¿Qué
es la inteligencia artificial?
La inteligencia artificial es considerada una rama de la computación
y relaciona un fenómeno natural con una analogía artificial
a través de programas de computador. La inteligencia artificial
puede ser tomada como ciencia si se enfoca hacia la elaboración
de programas basados en comparaciones con la eficiencia del hombre, contribuyendo
a un mayor entendimiento del conocimiento humano.
Si por otro lado es tomada como ingeniería, basada en una relación
deseable de entrada-salida para sintetizar un programa de computador. "El
resultado es un programa de alta eficiencia que funciona como una poderosa
herramienta para quien la utiliza."
A través de la inteligencia artificial se han desarrollado los
sistemas expertos que pueden imitar la capacidad mental del hombre y relacionan
reglas de sintaxis del lenguaje hablado y escrito sobre la base de la experiencia,
para luego hacer juicios acerca de un problema, cuya solución se
logra con mejores juicios y más rápidamente que el ser humano.
En la medicina tiene gran utilidad al acertar el 85 % de los casos de diagnóstico.
La
inteligencia está vinculada a
saber elegir las mejores opciones para resolver algún tipo de problema.
Existen diversos tipos de inteligencia según sus atributos y procesos,
como la inteligencia operativa, la inteligencia biológica o la
inteligencia psicológica.
Artificial, por otra parte, es un adjetivo que señala aquello hecho por mano, arte o ingenio del
hombre. Lo artificial también permite nombrar a lo
no natural o
falso.
La noción de inteligencia artificial fue desarrollada en referencia a ciertos sistemas creados por los seres humanos que constituyen agentes racionales no vivos. La racionalidad, en este caso, es entendida como la capacidad para maximizar un resultado esperado.
La inteligencia artificial, por lo tanto, consiste en el
diseño
de procesos que, al ejecutarse sobre una arquitectura física, producen
resultados que maximizan una cierta medida de rendimiento. Estos
procesos se basan en secuencias de entradas que son percibidas y almacenadas por la mencionada arquitectura.
Los dispositivos que cuentan con inteligencia artificial pueden ejecutar distintos
procesos análogos
al comportamiento humano, como la devolución de una respuesta por cada
entrada (similar a los actos reflejos de los seres vivos), la búsqueda
de un estado entre todos los posibles según una acción o la resolución
de
problema mediante una lógica formal.
En la actualidad, la forma de inteligencia artificial más popular
existe en los videojuegos, dado que su consumo es masivo. En este
contexto, se aplica a enemigos y personajes controlados por el
ordenador, para que su actuación a lo largo de la
experiencia
interactiva resulte creíble y parezca espontánea. Demás está decir que
el tipo de inteligencia artificial utilizada en cada caso es diferente, y
responde a una serie de necesidades particulares.

Antes
de continuar, es importante aclarar que no debería malinterpretarse el
concepto por la presencia del término “inteligencia”, el cual también
suele comprenderse y usarse de forma incorrecta: una entidad
virtual con una inteligencia artificial avanzada
no necesariamente es rápida y hábil; programar un ser cuya prominente torpeza y lentitud parezcan creíbles también requiere de un gran trabajo en este campo.
Un ejemplo que vuelve más fácil la explicación se encuentra en los
videojuegos de carreras; si retrocedemos en el tiempo dos décadas, a
mediados de los años 90, analizamos a fondo un título respetado dentro
de este género y lo comparamos con uno equivalente de la actualidad,
seguramente notaremos que los coches de los contrincantes cometen muchos
más
errores hoy en día.
¿Es que son menos inteligentes? Por el contrario, su inteligencia
artificial es muchas veces mayor, lo cual permite una emulación más
precisa de la habilidad y las potenciales equivocaciones de un conductor
real.
Sin lugar a dudas, una de las aplicaciones más interesantes y
significativas de la inteligencia artificial es la investigación
científica. Con la ayuda de un ordenador, y más aún un conjunto de
ellos, se potencian considerablemente las posibilidades del ser humano
de descubrir los misterios que tan apasionadamente viene persiguiendo
desde hace siglos. Cuando se otorga a estos
dispositivos
la habilidad de aprender y de discernir, se los convierte en entidades
que rozan las capacidades de un superhombre, dado que alcanzan
velocidades de procesamiento imposibles para nosotros y que no necesitan
descansar para funcionar, entre otras ventajas que los ubican por sobre
los seres vivos en este contexto.

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